Presentación

América Latina ha sido históricamente un terreno de disputas hegemónicas por la construcción de un orden social, donde se entrelazan factores políticos, económicos y culturales. A comienzos del Siglo XXI, diversos actores políticos en articulación –más o menos precisa- con movimientos sociales, delinearon diversas estrategias para superar o sortear la crisis neoliberal, acorde a la correlación de fuerzas interna en continua reacomodación. Durante los primeros años del 2000, fuimos testigos del resurgimiento de gobiernos populares que impugnaron el orden vigente: Venezuela (1999), Brasil (2003), Argentina (2003), Uruguay (2005), Bolivia (2005), Ecuador (2007), Nicaragua (2007), Paraguay (2008- interrumpido por el golpe de Estado el 22 de junio de 2012), El Salvador (2009). Desde el comienzo se habló de “posneoliberalismo”, una definición algo imprecisa que permitió identificar la crisis de la hegemonía neoliberal en sus dimensiones económica, social, política y cultural. Con el tiempo, en la medida que la correlación de fuerzas y las disputas por la configuración de un nuevo bloque hegemónico lo permitía, estas experiencias fueron derribando –a su tiempo y a su modo- los pilares sobre los cuales se cimentaba el orden neoliberal. Por varios años pudieron dar continuidad de gobierno y consolidar sendos proyectos políticos e incluso, algunos de ellos, mostraron una significativa refundación del Estado donde, a través asambleas democráticas llevaron adelante reformas constitucionales, una buena cristalización de amplio contenido del proceso de cambio.

Sin embargo, hoy la región vive un proceso de restauración conservadora que amerita revisar las características de una “nueva derecha” tanto como los problemas irresueltos del progresismo latinoamericano. El acceso al gobierno de fuerza conservadoras que revocaron gobiernos electos por la voluntad popular, en Haití (2004) Honduras (2009) y Paraguay (2012) y Brasil (2016), como el acceso mediante las urnas de nuevas formaciones políticas de derechas, merecen un lugar destacado en la unidades de la materia y se presentan, también, como un gran desafío intelectual y político.  Ponen de manifiesto, entre muchas otras cosas, los nuevos formatos de golpes de Estado y la configuración de una nueva derecha regional que, vía procesos electorales (como en la Argentina actual, pero antes en Chile y en Colombia) o vía formatos destituyentes –con el inédito desplazamiento de las FFAA como protagonista–  pretende acceder al gobierno.

Esta materia se propone recuperar la tradición del pensamiento crítico latinoamericano y desde allí reflexionar sobre las distintas experiencias de gobierno del siglo XXI. Si bien es posible observar un proceso común, no menos cierto este conjunto de países es heterogéneo (en cuanto a sus formas, contenido, actores e incluso radicalidad del proceso en marcha). Haciéndose eco de la voluntad intelectual de mirar la región en su conjunto, pero problematizando la unidad y diversidad  latinoamericana, se espera contribuir con una reflexión sociohistórica y procesual a partir de la cual identificar continuidades y rupturas en esto que llamamos cambio de época o época de cambio En efecto, estas nuevas experiencias políticas de la región plantean el desafío de nuevos análisis y reflexiones.

Siguiendo la tradición de la sociología histórica que observa los cambios a gran escala, y que asume una temporalidad de “múltiples velocidades”, esta materia se propone hallar en la larga duración las claves explicativas de los procesos de cambio actuales. A partir de la reflexión colectiva se espera que los estudiantes puedan dar cuenta del ¿qué?, ¿cómo?, ¿cuándo? y sobre todo del ¿por qué? de los procesos estudiados. Se pretende que puedan estudiar los procesos sociales actuales a partir de cierto repertorio conceptual y a su vez pensar éstos sobre la base de los procesos sociohistóricos concretos.